Storytelling

El arte de cautivar

En un mundo que padece sobredosis de información, captar la atención e influir en los demás es cada vez más complicado. Guy Kawasaki detallada los pasos necesarios para comunicar tus ideas de manera que cautiven a los demás.

 

El catalizador

Para mover un objeto debemos aplicar la fuerza suficiente para ello: a mayor fuerza, mayor desplazamiento. Sin embargo, si queremos mover a una persona a actuar no debemos utilizar esos principios de la física porque encontraremos en ellos resistencia, o mejor dicho: reactancia. La química sí nos da un símil útil para ayudar a cambiar a la gente: los catalizadores son esos agentes que facilitan el cambio sin aplicar más fuerza o presión.

 

How to talk to anyone

Muchos de nosotros desearíamos llevar nuestras conversaciones de una manera más fluida. Leil Lowndes ha construido una guía repleta de técnicas y consejos expertos que nos permiten comunicarnos de manera más efectiva y así desarrollar una mayor y más rápida conexión con nuestros interlocutores. El resultado de aplicar estas tácticas es el aumento de nuestra confianza para relacionarnos mejor en entornos personales y laborales.

 

Ideas que pegan

En un mundo saturado de información resulta cada vez más difícil que un mensaje o idea cale en la gente. En “Ideas que pegan”, los hermanos Heath diseminan los elementos de las ideas con gancho, para que puedas crear tus mensajes de manera que lleguen a más gente y perduren por más tiempo.

 

Palabras que venden

El peor momento para pensar en lo que estamos diciendo es el momento en el que lo decimos. Este libro nos prepara para casi cualquier eventualidad conocida y nos ofrece una buena ventaja en casi cualquier conversación.

 

Storytelling con datos

Tener a nuestra disposición tanta información como tenemos hoy día no hace que sea más fácil comunicarla. Por ello “Storytelling with data” nos enseña la forma de extraer la señal del ruido y mostrar a nuestro público nuestros insigths de una forma cautivadora y que impulse a la acción, evitando para siempre la conocida “muerte por powerpoint”.